miércoles, 2 de abril de 2014

Lágrima de prunus



 
 
Los prunus florecen.
 
Envueltos de belleza ancestral y etérea,
 
trazan al viento poemas de aromas sutiles,
 
que efímeros vuelan y eternos evocan.
 
Sobre el horizonte las flores se inclinan,
 
liban con esmero los últimos rayos,
 
ofrenda de luz para la plácida Luna.
 
Al pliegue de este pétalo mi pena confío;
 
ya entrada la noche se condensará en rocío.
 
Lírica será mi tristeza mundana,
 
lágrima de prunus por la Aurora diáfana.
 
 
 

lunes, 10 de febrero de 2014

Tras el solsticio, el retorno



Los dedos largos y gélidos del invierno
arrancan del espíritu sombrías melodías. 
Aguanto, persevero, recuerdo la cálida promesa
de la estrella nodriza.

Incluso el frío más helador -el del corazón-
es preludio de primavera. 
Mas ¡qué difícil no flaquear en la ventisca!,
cuando las flores parecen sombras de otra vida
y las mariposas espejismos trémulos. 
¡Qué recóndito el calor de tu afecto!, 
en la desolación del hielo y la escarcha. 

Y, sin embargo, a cada instante, la claridad
gana terreno a la oscuridad, la aurora al crepúsculo. 
Como tu mente, que tras recorrer ciega 
la noche más larga, se dirige poco a poco
hacia el cénit, dejando al descubierto
toda emoción que huye de la luz.  
         

domingo, 8 de diciembre de 2013

La espiga


By Mig Yuw



              Mordedura mortal                
de víbora existencia.
Pesado lastre
la insignificancia.
Acecho infalible
de vacuidad felina.
Fría losa opalina,
el olvido.
 
Una lágrima,
epítome de vida,
sal de tristeza y alegría.
Cárcel, carcelero y reo
en un cuerpo irrisorio
tienen cabida.
El espíritu y la sombra
cuchichean y traman,
preparan la huida.
 
Una espiga de trigo soy:
al arrojo del viento ondeo,
a la tierra me arraigo
apuntando al cielo.  

miércoles, 21 de agosto de 2013

L'abisme


 

 

      "Qualsevol cosa que cau a un abisme
      
      cau del cel cap al cel." 
 
Wislawa Szymborska

jueves, 8 de agosto de 2013

Anhelos de mariposa


 

 

Aquí, en la crisálida,
me arrulla el silencio.
Lejano murmullo de hojas,
leve latido de bosque. 
Ya falta poco...
Un sutil hormigueo
se inicia en el abdomen
y asciende por el tórax.
Una y otra vez,
tengo el mismo ensueño,
bucle que me hechiza y atrapa.
Proyecto ese instante,
en el que se quiebra la pupa,
con un ligero crujido,
casi imperceptible.
Cuando despliego las alas por primera vez,
con suavidad, la más tenue brisa
basta para extenderlas.
El momento en que me elevo
grácil como un pétalo,
redimida como el viento.
Mi vuelo se funde con el aire,
la luz del amanecer.
Una nueva vida cuaja en el frescor del rocío,
bajo el azul zafiro, al amparo del sol naciente.    
Y allá en la lontananza,
la línea púrpura del horizonte
ya no separa cielo de tierra: los une.  
 
 
 

 


 

 

miércoles, 12 de junio de 2013

Tu ventana


 





Es tu mirada una ventana abierta a un paisaje remoto.

Observo a través del marco con la curiosidad de los viajeros

y la proximidad de los nativos.

La luz propia de este paraje ¡es tan tibia y cercana!

¿De qué emociones brotaron las camelias?

¿Qué yace en la profundidad de este océano en calma?

El majestuoso castaño de la colina,

¿acaso fue testigo de ensortijadas pasiones?

Y de este pozo abandonado,

¿cuántos cubos de lágrimas sacaste?

Las nubes forman símbolos ingrávidos

que sólo tú puedes interpretar. 

Hay algo indómito en el viento salado

 y cierta dulzura en las ramas de aquel sauce.

Me acuno en la paz del anticiclón

sabedora de que se acerca un frente.

Volveré durante la borrasca,

cuando los rayos partan el cielo

y el océano ruja enfurecido.

Regresaré sin temor,

no me perderé en la tormenta.

Será en la tempestad cuando tu faro más brille.  

jueves, 30 de mayo de 2013


 

El trueno


 


 

¡Cómo pesa el cielo de plomo sobre los hombros!
A la espera del trueno, el bramido redentor de la tormenta,
busco tu mirada en rostros desconocidos.
Sólo encuentro ojos que miran hacia otra parte, otras vidas,
otros microcosmos.
¿De qué color serán hoy tus iris?
Tal vez gris asfalto, como los míos. 
Tiñen de melancolía todo cuanto lame la vista, 
ese cánido ansioso. 
¿Y esta profunda certeza que me espolonea? 
El saber de un hilo invisible que une nuestras pupilas, 
justo en el centro. 
Se alarga y acorta constantemente al son de nuestros vaivenes.
¿Dónde estará el cabo esquivo, el amarre del espíritu náufrago? 
Navega la intuición hacia su encuentro siguiendo el rastro 
de una energía sutil. 
Atraviesa mares de azares, rutinas mecánicas, miradas desérticas, 
corazones de espino, remolinos mentales... 
¡Qué paradójico ir en busca de lo que nunca has perdido!,
como volver al hogar sin haberte alejado un solo paso.
La línea delimitada por dos pupilas, ¿qué es en realidad?
¿Un segmento en la intrincada geometría de la vida?
El cordón umbilical entre dos seres inmersos en un mismo líquido
amniótico.
No camino en vano. A la vuelta de cualquier esquina está agazapado
el momento. Cuando la lluvia cae purificando el aire, aclarando la vista
que, de pronto, capta.
El preciso instante en que los relámpagos quiebran la inmovilidad,
electrifican el hilo y vibra con fuerza.
Tras su estela, el trueno retumba imponente clamando una nueva primavera.
Mis ojos están abiertos.