Es tu mirada una ventana abierta a un paisaje remoto.
Observo a través del marco con la curiosidad de los viajeros
y la proximidad de los nativos.
La luz propia de este paraje ¡es tan tibia y cercana!
¿De qué emociones brotaron las camelias?
¿Qué yace en la profundidad de este océano en calma?
El majestuoso castaño de la colina,
¿acaso fue testigo de ensortijadas pasiones?
Y de este pozo abandonado,
¿cuántos cubos de lágrimas sacaste?
Las nubes forman símbolos ingrávidos
que sólo tú puedes interpretar.
Hay algo indómito en el viento salado
y cierta dulzura en las ramas de aquel sauce.
Me acuno en la paz del anticiclón
sabedora de que se acerca un frente.
Volveré durante la borrasca,
cuando los rayos partan el cielo
y el océano ruja enfurecido.
Regresaré sin temor,
no me perderé en la tormenta.
Será en la tempestad cuando tu faro más brille.
